Mostrando entradas con la etiqueta evaluación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evaluación. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2011

#NoLesCompres, el día que el pueblo tomó consciencia de su poder

Hay un gran movimiento con #nolesvotes, es interesante ver cómo la crisis política ha despertado al ciudadano medio y, aunque la idea todavía se propague casi exclusivamente a través de Internet, ha llegado bastante lejos y no me cabe duda de que, si no cunde el desánimo ante unas expectativas incumplidas para las autonómicas, puede llegar a tener un impacto notable en las generales.

Se dice que un pueblo tiene los gobernantes que se merece, tan cierto es como que el pueblo los elige, cosa no del todo cierta, puesto que la elección viene ya limitada y condicionada por el sistema. Lo que es innegable es que el poder democrático actual se manifiesta en el voto, que se realiza cada cuatro años, y la forma de influir en el sistema, al margen de manifestaciones y otras demostraciones de descontento, la forma de realmente hacer algo es con el voto, la herramienta más útil que tienen los ciudadanos para realmente poder influir en el sistema.

Sin embargo hay un voto más sutil, que puede tal vez pasar desapercibido con mayor facilidad. Se trata del voto que se realiza con cualquier compra, no con papeletas, sino con billetes, un voto en el que no todos somos iguales, puesto que no todos poseemos el mismo poder adquisitivo, pero un voto que a efectos prácticos puede tener mucha más fuerza y que determina en más ámbitos y en mayor profundidad el devenir del mundo. Y sobre esto quería llamar la atención en este mensaje, sobre cómo votamos con cada compra y cómo eso influye en las vidas de todos.

Tal vez no nos parezca bien las ideas que propone César Alierta, o nos resulte graciosa la pronunciación de Emilio Botín, podemos pensar que el sueldo que tiene un futbolista no se corresponde con el bien que hace por la sociedad, pero lo cierto es que esto es así porque lo pagamos todos, es la gente la que decide ser consumidores de lo que nos ofrecen y les da su dinero, ellos simplemente lo reciben y, seamos sinceros, ¿quién no lo haría? El que está fallando aquí, quien no está comportándose con la responsabilidad que exige su situación, es precisamente el más interesado en que la situación se arregle, el más débil, el consumidor, todos nosotros y lo más probable es que eso te incluya, amigo lector.

Por esto, los consumidores deben tomar consciencia de su responsabilidad y actuar en consecuencia. Con las compras fomentan o dificultan muchas cosas, aunque podemos centrarnos en tres principales:

  • Servicios y productos, que preferimos frente a sus competidores o frente a otras alternativas que compitan de manera más indirecta. Si en España hay una alta concentración de bares por habitante es porque hay clientela, si no, tendrían que cerrar. Si estuvieran tan organizados como otros colectivos a la hora de hacer presión sobre los políticos podríamos asistir a una especie de ley seca, por la que sólo se pudieran consumir bebidas alcohólicas en los bares.
  • Actitudes de empresas, al preferirlas sobre su competencia. Si el telemárketing se hace es porque funciona, de lo contrario sería una pérdida de dinero absurda que el empresario cortaría antes o después, dependiendo de lo despierto que sea. Uno de los casos tal vez más relevantes sean las multinacionales que tienen fábricas en las que trabajan niños, lo que suele ser escandaloso en el momento de conocerse, pero no por ello parece cesar.
  • Regiones geográficas, desde las más pequeñas a las más grandes. China crece por sus exportaciones, y los agricultores españoles se ven perjudicados por la oferta más barata procedente de otras regiones. Con esto se está apoyando que en China continúe la explotación, y se le está dando un mensaje claro al agricultor para que monte un bar. 
También es necesario, por supuesto, que los consumidores estén informados y puedan estarlo, que la información tenga libre acceso, etc. Es ahí donde la función de Internet no debe ser subestimada ni olvidada y se debe defender la libertad de expresión y el acceso a la información, algo por lo que Anonymous lucha y ha de seguir luchando, porque todavía quedan muchas trabas para esto y parece que cada vez se quieren poner más, aunque algunos crean que son un grupo de chavales que quieren descargar multimedia de Internet.

No vivimos en una época en que la gente se dé al consumismo más desatado, por lo que puede parecer que la idea es completamente estéril. Pero es justo lo contrario, por el bajo consumo actual el impacto de la idea es mayor. Es el momento de tomar consciencia del poder que tiene el pueblo y de ejercerlo, a diario y con responsabilidad. Si crees que hay empresas que no están comportándose como deberían, no uses sus productos o servicios, mantén una actitud crítica a la hora de emplear el dinero y fomenta que otros hagan lo mismo. Es el momento de #nolescompres.

Nota: A modo de curiosidad, esto es lo que estaba pensando cuando he encontrado que no soy el primero en pensarlo, #nolescompres ya existe desde hace un tiempo, breve, pero relevante y fructífero, lo que ha hecho que me decida a escribir esta entrada.

lunes, 10 de enero de 2011

El político, el malo y el peor.

Dicen que un pueblo tiene los políticos que se merece. Supongo que hemos debido de ser muy malos en vidas anteriores, porque para muchos no ha habido tiempo en ésta. Los políticos, en cambio, siempre nos venderán que "España va bien", que estamos en la "Champion's league" de Europa, que son estupendos, que hay motivos para creer en ellos, para confiar, que lo están haciendo estupendamente, y si algo de lo que hacen no nos gusta del todo lo hacen por nuestro bien, aunque les duela a ellos más que a nosotros.

Las promesas llegan a ser completamente inverosímiles, pero con que la gente crea la mitad de la mitad de lo que se dice ya compensan.

http://ksjetd.amplify.com/2011/01/08/el-futuro-fantastico-para-el-presidente-nefasto-para-la-oposicion/

¿Cómo se soluciona esto? Es complicado romper el status quo, sin embargo, lo que hay que hacer es relativamente poco.

Hace falta transparencia, que el gobierno diga lo que hace y por qué, ha de estar basado en conocimiento fiable, preferentemente científico. Las cosas no se pueden hacer porque sí.

Hace falta evaluar las decisiones políticas, las consecuencias que van a tener antes de tomarlas y las consecuencias que han tenido después, que rara vez coinciden. Una evaluación científica, clara y objetiva.

Hace falta recompensar o castigar a los políticos conforme a la calidad de su gestión. Si un médico se carga a un paciente en una operación tiene una responsabilidad y se comprueba si ha habido mala praxis, aunque el paciente fuera ya enfermo y posiblemente moribundo a la operación. No es posible que un político se cargue un país entero y la consecuencia es que tenga una generosa retribución vitalicia.

No es un problema de que unos sean buenos y los otros sean malos, el problema es de cómo está hecha la política, se trata de un juego de demagogia, de intentar convencer a la gente para que les vote. La política ha de ser una ingeniería que se ocupe de resolver los problemas a los que se enfrenta, ha de hacerlo con las herramientas adecuadas, ha de considerarse en la dimensión de resolución de problemas.

No es problema de que un partido sea bueno y otro malo, es un problema del sistema, que no favorece este cambio a una política basada en la efectividad de resolución de problemas, ni a la introducción de la ciencia en las decisiones políticas. Es un problema de la sociedad, que no exige que esto se realice de la manera correcta y que critica o defiende decisiones concretas. El problema no son las decisiones políticas concretas que se toman, el problema es el método por el que se toman, cómo se hacen las cosas, a través de un juego de poderes y apoyos políticos, para hacer lo que a los políticos de turno les interesa más, normalmente movidos por intereses personales, y no con una evaluación concienzuda de lo que es mejor, para hacer eso, lo que es mejor para los votantes, en su totalidad.

Es un problema de método, de fondo, y eso parece estar fuera del debate. Cuando se habla de política siempre se habla de decisiones concretas, no de la forma en que se toman, cada cual tiene su opinión e intenta convencer o vencer con la misma, y que sea lo que se haga, que los políticos hagan otra cosa, pero de la misma manera y así habrá altibajos.

Hace falta recompensar o castigar a los políticos conforme a la calidad de su gestión. Si un médico se carga a un paciente en una operación tiene una responsabilidad y se comprueba si ha habido mala praxis, aunque el paciente fuera ya enfermo y posiblemente moribundo a la operación. No es posible que un político se cargue un país entero y la consecuencia es que tenga una generosa retribución vitalicia.

Amplify’d from www.europapress.es

González Pons: "el problema" es "qué hace el país con los malos políticos"

El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, ha indicado que "el problema no es qué hacer con España", sino "qué hace España con los malos políticos", en relación con las declaraciones del ex presidente del Gobierno Felipe González en las que afirmaba que, "con la edad que tengo, que gane la derecha o tal no me va a quitar el sueño, sino que gane sin decir nada y sin proponer nada y sin saber qué hacer con este país"

   Ha aseverado que "España va mal" y ha añadido que si es verdad que cuando "España va bien, va mejor para todos los españoles", y que cuando el país va mal, "va mal para los españoles", no es menos cierto que "cuando España va mal, va peor para los que más dificultades tienen", como los parados, los jubilados, los jóvenes, las mujeres que se incorporan al mercado laboral y para los que tienen menos capacidad para poder defenderse, entre otros.

   Por otro lado, el vicesecretario de Comunicación del Partido Popular ha indicado que en España hay "dos problemas muy graves", como son, a su juicio, el problema social y la credibilidad internacional.

Rodríguez Zapatero ha conseguido que la crisis social sea "la más grave que hemos padecido desde que los que estamos aquí tenemos memoria", por lo que ha añadido que ahora la "grave" no es la crisis económica, sino la social
se ha referido a los parados y ha añadido que "no son sólo cifras sino auténticos dramas"
ha afirmado que si Zapatero "no ya por patriotismo, aunque sólo sea por solidaridad, llega a la conclusión de que representa un lastre para la credibilidad de España, el mejor favor que le podría hacer, no ya a la patria, sino a los 4,5 millones de parados es marcharse y dejarle el sitio a alguien en quien se pueda confiar"
Tenemos un Gobierno que antepone los intereses económicos a los derechos humanos y eso España no se lo merece porque España antepone la defensa de las personas a la defensa de la economía
Read more at www.europapress.es