O lo que es lo mismo, cuando el sistema se autodestruye, como lo hace el organismo de alguien que sufre cáncer.
Son muchos los que están pagando las consecuencias de la burbuja y la pésima gestión de la misma, con la subida del IVA puede decirse que todos, unos más y otros menos. Sin embargo son también muchos los que afirman no tener culpa moral o no ser causantes de la crisis y que ponen de manifiesto cómo se intenta "cargar el muerto" a unos y a otros [1, 2, 3, 4], ya sea desde el punto de vista moral o el económico. Ruedas de prensa, columnas de opinión y mensajes virales en Internet se suceden, la patata caliente da vueltas, el ambiente se caldea y nadie quiere hacerse responsable, pero la situación es insostenible (al menos para algunos) y los "culpables" acaban apareciendo en el BOE. Más trabajo por menos salario a funcionarios, más impuestos para todos y recortes en casi todas las partidas.
El gobierno interviene, decide de quiénes y en qué concepto se recaudará el dinero en forma de impuestos, a quienes se les dará en forma de rescates, a quienes no se les dará en forma de recortes y cuánto se va a endeudar la ciudadanía en concepto de deuda pública para cuadrar las cuentas.
En un sistema correctamente regulado para mantener libertad y responsabilidad, quien la hace (en libertad) la paga (con responsabilidad). Por poner un ejemplo, si alguien pide una hipoteca por encima de sus posibilidades, es lógico que al no poder pagarla pierda la vivienda. De la misma forma, si la entidad que le concede la hipoteca no estima correctamente los riesgos (uno de los motivos de los intereses), es consecuencia lógica que también asuma una pérdida al recibir la vivienda como pago (dación en pago).
Éste no es el caso, asistimos a una especie de "castigo colectivo" impuesto por el gobierno y que grita injusticia, pero esto no es ni la punta del iceberg. Los políticos, como todos, intentan que les salpique desde lo más lejos posible, pero a diferencia de los demás, ellos pueden decidir quién paga los platos rotos. Por la opacidad del sistema actual, los políticos tienen una libertad absoluta para escoger a quien quieran como cabeza de turco y no están sometidos a ninguna clase de control más que una opinión pública poco informada. Lógicamente escogerán a los menos influyentes, a los que menos pueden recompensarles cuando abandonen su cargo (con puestos de directivos, por ejemplo). Elegirán en definitiva a los más débiles y desfavorecidos, los que menos poder de decisión han tenido y por tanto menos responsabilidad tienen, si no como grupo al menos como individuos. La falta de transparencia y de una demostración científica de la corrección de las medidas como solución al problema convierten lo que debería ser un "tratamiento" en parte del problema.
Al pagar unos por otros, y muy en especial de la forma escogida, que tiene motivos para ser inversamente proporcional a la responsabilidad, se está premiando a los que han causado la situación crítica en la que nos encontramos, a los auténticos culpables, y se está castigando a los inocentes. Esto es triplemente pernicioso, por el premio inmerecido, por el castigo injusto y sobre todo se crea un sistema en el que los causantes de una burbuja y una crisis son recompensados. Tenemos que: (a) Se roba al inocente, para (b) recompensar al culpable, consiguiendo (c) que se instucionalice la incompetencia o mala fe. Por esta "función de recompensa" el sistema tiende no a su mejora y crecimiento, sino a su autodestruccción. El sistema fomenta aquellos que le hacen daño, quienes hacen peligrar su integridad, el sistema es antisistema.
Los que viven dentro del sistema y sufren esta injusticia lógicamente sienten que el gobierno, que dirige el sistema, no les representa. Al ser acusados de antisistema la respuesta es: "el sistema es antinosotros", pero esto debe ser matizado, el sistema no tiene ningún rencor a nadie, si el sistema tuviera una "voluntad" o una "voz" querría que la gente que le compone se encontrara bien, de la misma forma que los políticos quieren salir en fotos tomando medidas populistas para ganar las próximas elecciones. Como las células cancerígenas vivirían más si la persona que padece el cáncer viviera más, los políticos podrían vivir mejor en un país que funcionara mejor. Como un cáncer destruye un organismo, unos políticos corruptos o incompetentes pueden destruir la economía de un país. Como el deterioro de salud lo notan todas las células del organismo, el deterioro del sistema lo notan todos los ciudadanos. De la misma forma que un organismo con cáncer se autodestruye, nuestro sistema es antisistema. El cáncer de la corrupción e ineptitud se extiende, y sólo la terapia de la transparencia y ciencia pueden solucionarlo.
Artículos referidos:
[1] ¿Quién debe cargar con los costes de la crisis? - Juan Ramón Rallo.
[2] Estoy harto de la frase: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” - Rafael García Almazán.
[3] ¿Quién ha vivido por encima de sus posibilidades? - Alberto Garzón Espinosa.
[4] Sí, en España las élites vivieron por encima de sus posibilidades - Juan Laborda.
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viernes, 24 de agosto de 2012
domingo, 1 de mayo de 2011
#NoLesCompres, el día que el pueblo tomó consciencia de su poder
Hay un gran movimiento con #nolesvotes, es interesante ver cómo la crisis política ha despertado al ciudadano medio y, aunque la idea todavía se propague casi exclusivamente a través de Internet, ha llegado bastante lejos y no me cabe duda de que, si no cunde el desánimo ante unas expectativas incumplidas para las autonómicas, puede llegar a tener un impacto notable en las generales.
Se dice que un pueblo tiene los gobernantes que se merece, tan cierto es como que el pueblo los elige, cosa no del todo cierta, puesto que la elección viene ya limitada y condicionada por el sistema. Lo que es innegable es que el poder democrático actual se manifiesta en el voto, que se realiza cada cuatro años, y la forma de influir en el sistema, al margen de manifestaciones y otras demostraciones de descontento, la forma de realmente hacer algo es con el voto, la herramienta más útil que tienen los ciudadanos para realmente poder influir en el sistema.
Sin embargo hay un voto más sutil, que puede tal vez pasar desapercibido con mayor facilidad. Se trata del voto que se realiza con cualquier compra, no con papeletas, sino con billetes, un voto en el que no todos somos iguales, puesto que no todos poseemos el mismo poder adquisitivo, pero un voto que a efectos prácticos puede tener mucha más fuerza y que determina en más ámbitos y en mayor profundidad el devenir del mundo. Y sobre esto quería llamar la atención en este mensaje, sobre cómo votamos con cada compra y cómo eso influye en las vidas de todos.
Tal vez no nos parezca bien las ideas que propone César Alierta, o nos resulte graciosa la pronunciación de Emilio Botín, podemos pensar que el sueldo que tiene un futbolista no se corresponde con el bien que hace por la sociedad, pero lo cierto es que esto es así porque lo pagamos todos, es la gente la que decide ser consumidores de lo que nos ofrecen y les da su dinero, ellos simplemente lo reciben y, seamos sinceros, ¿quién no lo haría? El que está fallando aquí, quien no está comportándose con la responsabilidad que exige su situación, es precisamente el más interesado en que la situación se arregle, el más débil, el consumidor, todos nosotros y lo más probable es que eso te incluya, amigo lector.
Por esto, los consumidores deben tomar consciencia de su responsabilidad y actuar en consecuencia. Con las compras fomentan o dificultan muchas cosas, aunque podemos centrarnos en tres principales:
Nota: A modo de curiosidad, esto es lo que estaba pensando cuando he encontrado que no soy el primero en pensarlo, #nolescompres ya existe desde hace un tiempo, breve, pero relevante y fructífero, lo que ha hecho que me decida a escribir esta entrada.
Se dice que un pueblo tiene los gobernantes que se merece, tan cierto es como que el pueblo los elige, cosa no del todo cierta, puesto que la elección viene ya limitada y condicionada por el sistema. Lo que es innegable es que el poder democrático actual se manifiesta en el voto, que se realiza cada cuatro años, y la forma de influir en el sistema, al margen de manifestaciones y otras demostraciones de descontento, la forma de realmente hacer algo es con el voto, la herramienta más útil que tienen los ciudadanos para realmente poder influir en el sistema.
Sin embargo hay un voto más sutil, que puede tal vez pasar desapercibido con mayor facilidad. Se trata del voto que se realiza con cualquier compra, no con papeletas, sino con billetes, un voto en el que no todos somos iguales, puesto que no todos poseemos el mismo poder adquisitivo, pero un voto que a efectos prácticos puede tener mucha más fuerza y que determina en más ámbitos y en mayor profundidad el devenir del mundo. Y sobre esto quería llamar la atención en este mensaje, sobre cómo votamos con cada compra y cómo eso influye en las vidas de todos.
Por esto, los consumidores deben tomar consciencia de su responsabilidad y actuar en consecuencia. Con las compras fomentan o dificultan muchas cosas, aunque podemos centrarnos en tres principales:
- Servicios y productos, que preferimos frente a sus competidores o frente a otras alternativas que compitan de manera más indirecta. Si en España hay una alta concentración de bares por habitante es porque hay clientela, si no, tendrían que cerrar. Si estuvieran tan organizados como otros colectivos a la hora de hacer presión sobre los políticos podríamos asistir a una especie de ley seca, por la que sólo se pudieran consumir bebidas alcohólicas en los bares.
- Actitudes de empresas, al preferirlas sobre su competencia. Si el telemárketing se hace es porque funciona, de lo contrario sería una pérdida de dinero absurda que el empresario cortaría antes o después, dependiendo de lo despierto que sea. Uno de los casos tal vez más relevantes sean las multinacionales que tienen fábricas en las que trabajan niños, lo que suele ser escandaloso en el momento de conocerse, pero no por ello parece cesar.
- Regiones geográficas, desde las más pequeñas a las más grandes. China crece por sus exportaciones, y los agricultores españoles se ven perjudicados por la oferta más barata procedente de otras regiones. Con esto se está apoyando que en China continúe la explotación, y se le está dando un mensaje claro al agricultor para que monte un bar.
También es necesario, por supuesto, que los consumidores estén informados y puedan estarlo, que la información tenga libre acceso, etc. Es ahí donde la función de Internet no debe ser subestimada ni olvidada y se debe defender la libertad de expresión y el acceso a la información, algo por lo que Anonymous lucha y ha de seguir luchando, porque todavía quedan muchas trabas para esto y parece que cada vez se quieren poner más, aunque algunos crean que son un grupo de chavales que quieren descargar multimedia de Internet.
No vivimos en una época en que la gente se dé al consumismo más desatado, por lo que puede parecer que la idea es completamente estéril. Pero es justo lo contrario, por el bajo consumo actual el impacto de la idea es mayor. Es el momento de tomar consciencia del poder que tiene el pueblo y de ejercerlo, a diario y con responsabilidad. Si crees que hay empresas que no están comportándose como deberían, no uses sus productos o servicios, mantén una actitud crítica a la hora de emplear el dinero y fomenta que otros hagan lo mismo. Es el momento de #nolescompres.
Nota: A modo de curiosidad, esto es lo que estaba pensando cuando he encontrado que no soy el primero en pensarlo, #nolescompres ya existe desde hace un tiempo, breve, pero relevante y fructífero, lo que ha hecho que me decida a escribir esta entrada.
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